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La Ley es lingüística

 El Padre detenta la Ley. La Ley es lingüística: es gramática. La Ley es consciente y es inconsciente. Se trata de lenguaje consciente e inconsciente, que tiene forma estricta, ordenada, impenetrable.

La transgresión a la Ley es pragmática: tiene fallas en el lenguaje. El lenguaje pragmático se impregna del lenguaje contextual, y no es estricto en la estructura, como la gramática, pues este se forma por el uso social.

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La pérdida de lenguaje

  Aflora la pulsión: no hay una red (trama) que dé soporte a la pulsión. No ha sujeción social, que sujete al sujeto. Se conforma así, la locura dada por la no sujeción social. No se puede estructurar el sujeto, pero sí la locura. Se tranguede la Ley: se pierde la gramática del lenguaje. El lenguaje carece, las pulsiones fluyen: Thanatos-violencia y Eros-sexualidad. Recordemos que hay locura. Se habla con lenguaje transgredido, es lenguaje con pulsión, lenguaje pragmático que no sujeta socialmente, lenguaje coloquial-pulsional con Eros y Thanatos.

Lenguaje institucional y medios de producción capitalista

  Los significantes provienen de un lado del signo, de la cara A del signo, el significante, así entra en la producción social del significado. De esta manera, el esquema de producción capitalista por medio de la alienación, utiliza el signo, a través del significante, para reificarse. Así, los medios de producción capitalista se entrelazan con el significante del signo. Esta es la relación entre palabra y medios de producción: se trata del significante de la palabra, del lado físico, lado materialista del signo. Se trata de un signo materialista, que forma una palabra materialista, para reproducir un modo de producción materialista: el capitalismo.

Una oración que arrebata el lenguaje del sujeto y que transgrede la Ley

  El lenguaje remueve, quita, arrebata la ontología del sujeto. Ejemplo "Está re-pendejo ese". La oración carece de la estructura de una unidad de lenguaje: Tiene artículo y adjetivo, carece de artículo, sujeto, verbo y sustantivo. Se trata de una oración que irrumpe la La Ley, la cual es gramática. Al irrumpir la Ley, transgredirla, la oración ontológicamente borra al sujeto, y lo reduce a una descripción, dada por el adjetivo, y el sentido indicativo que da el artículo. Se trata de una oración pulsional que transgrede La Ley, y que deshace ontológicamente al sujeto. En esta oración se asoma el inconsciente.